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8ª Amachimbrada

publicado a la‎(s)‎ 4 sept. 2011 5:03 por Jesús Palomar Lucas
Eran las 7 de la mañana cuando Goyo, Carlos y el que escribe, nos poníamos en marcha hacia Moncalvillo par hacer la Amachimbrada 2011. Llevaba toda la noche lloviendo y no tenía pinta de parar, pero el comentario era "a ver si para de llover, porque este pedazo de recorrido que nos tienen preparado los Amachimbras, con buen tiempo es para gozarlo". Pero parecía que no quería el tiempo darnos el gusto, así que con todo y con ello, ya estábamos preparados a las 7:45 a pie de camión para cargar las burras y montarnos en el autobús que nos llevaría a Molinos de Duero, donde tomaríamos la salida de la ruta.
Como quedada que era y con esta filosofía, la cual comparto al 100%, y sin que en ningún momento hubiera ritmo competitivo, comenzamos la ruta. Personalmente, me parece que así tenían que ser todas las marchas, ya que el ambiente que reina en ellas es fenomenal, y el que quiera competir, pues que vaya a las carreras.
Los primeros kilómetros fueron todos por pista, hasta tomar el GR que nos llevaría a Cabezalta, alternando entre medias tramos de PR, todos ellos por el cordal entre la falda sur del Marañón y la Sierra de la Umbría al norte. Este tramo de senderos tanto de subida, como de bajada, hacían las delicias de todos los bikers. Aunque debido a la lluvia, hubiera que tomar más precauciones de las normales, ya que las raíces y las piedras mojadas llevaron a más de uno al suelo, y más de una vez. Yo creo que pocos de los 100 bikers que estuvimos no sufrió ninguna caída, pero todas ellas sin complicaciones ni gravedad, ya que según llovía y estaba el terreno, lo difícil era no caerse. De nosotros, los tres cazamos liebre para no variar....jejeje.
El ritmo era tranquilo y llevadero y el disfrute del recorrido estaba garantizado así. Además de los varios reagrupamientos que se iban haciendo en los cruces o desvíos en los que podía haber despistes o perdidas. Todo esto con la buenisima organización de los Amachimbras, que con Oscar y Juan Carlos, e Ismael y Luis de Comarca de Pinares iban guiando al grupo tanto en cabeza como en cola de grupo y atendiendo cualquier percance, caída o avería.
Pasamos por la Piedra andadera, donde hubo un corto reagrupamiento, para seguir ya sin detenernos hasta Cabezalta, donde estaba el primer avituallamiento del día. Aquí el parón fue un poco más largo, dado la fuerte subida hasta la torreta que hizo que la gente fuera llegando muy descolgada. Tras cargar depósitos con un avituallamiento fenomenal, en el que no faltaba de nada, comenzamos el descenso hacia la torreta de Arañas. Tramo de dificultad máxima en el descenso por lo estrecho del sendero, las piedras y sobre todo los palos cruzados que había, que con los que la bici se iba sola.
Cerca de la salida a la pista que sube a Arañas iba oyendo un crack, crack, hasta que sin más me vi con la cadena partida y la patilla de cambio en dos trozos. Menos mal que debido al mal endémico que sufren las CANYON en el tema de patillas de cambio, pues suelo llevar siempre una de repuesto, la cual me vino de perlas para poder terminar la ruta. Tras una rápida reparación y con la compañía de Oscar e Ismael que nos estuvieron esperando a los tres NavalenoBTT, nos llevaron hasta la base de Arañas, donde tomamos una senda de bajada de lo más bonito de todo el recorrido, que fue a salir a la pista que lleva a la carretera de Canicosa, donde estaba el segundo y último avituallamiento del día.
El tiempo iba pasando y la lluvia no dejaba de caer aunque fuera suave. Total, ya íbamos empapados y llenos de barro desde hace mucho tiempo. Las bicis empezaban a quejarse con unos sonidos en la frenada que nos indicaban que las pastillas se iban gastando, pero había que llegar hasta el final como fuera, así que tocaba guardar frenos y evitar riesgos.
Tras el avituallamiento nos tocaba uno de los tramos más sucios del recorrido, ya que la cantidad de piedras que había en el camino hacía que la trazada fuera dificultosa. Pero al fin salimos de ese tramo que nos llevó ya por pista hasta la carretera de Vilviestre, donde después de un corto tramo por esta, tomamos de nuevo una senda-camino con una bonita bajada hasta la carretera de Palacios. Aquí deberíamos haber tomado otro recorrido que era el previsto, pero los Amachimbras decidieron dado el horario que llevábamos y lo que nos quedaba, el ir por carretera hasta la dehesa de Palacios, donde ya un grupo bastante más reducido del que tomamos la salida comenzamos una bonita subida hasta la ermita del Arroyal. Aquí un breve reagrupamiento y tomar un poco de aire continuar la subida ya por una loma  hasta lo alto de un cerro, donde a lo lejos ya se veía Moncalvillo. El tema de los frenos iba a peor, y encima lo que nos quedaba hasta el pueblo era todo bajada y por una senda bastante técnica. Así que lo que hicimos, al menos yo, fue tomar riesgo cero e ir guardando el poco compuesto de pastilla que quedaba. Al final llegamos sanos y salvos, pero frenando ya con la chapa de las pastillas. En el pueblo nos indicaron donde podíamos ducharnos y donde teníamos que ir para la comida, así que sin más nos pusimos manos a la obra. Ya en el coche pensamos, "¿y por qué no metemos las bicis al río para quitarlas un poco el barro?" no hizo falta, ya que un amable vecino de Moncalvillo nos llevó a su cochera donde el mismo nos lavó las bicis.
Quedaba la ducha, la cual nos dimos al estilo mili en maniobras, con una ducha de campamento que tenían preparadas y con la cual nos adecentamos para la comida.
¡Que comida nos tenía preparada nuestros amigos Amachimbras! De primero nos metimos unas patatas con chorizo, de las cuales repetimos hasta que nos trajeron unas alitas de pollo guisadas que estaban para chuparse los dedos. Melón de postre, café y chupitos. Bueno, que no faltó de nada. Y todo esto en camaradería con todos los bikers que nos dimos cita en esta nuestra primera Amachimbrada, a la cual volveremos seguro.
Que pedazo día que nos hicieron pasar nuestros amigos Amachimbras. Un 10 en ruta, buen rollo y camaradería, la comida que nos prepararon y el buen recuerdo que nos queda del día de hoy.
Un agradecimiento muy grande al CLUB AMACHIMBRA y al pueblo de Moncalvillo
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