Crónicas‎ > ‎

Crónica 30 de Junio. "29er dos, 26er cero"

publicado a la‎(s)‎ 2 jul. 2013 10:54 por pipe@navalenobtt.com

Hay cosas en la vida que hay que repetir y las rutas del Castillo de Ucero y de los miradores del cañón son dos de ellas, pero como no hay tiempo para todo, hemos decidido hacerlas a la vez.

Ya que venía mi hermano Max desde Canarias, el Goyo no pudo hacer los miradores y el Cabrerizo falló en la del Castillo, era la ocasión, y creo que igual la repetimos de nuevo pues hemos recibido un correo de David diciendo que cuando venga quiere ir a hacerla, al final nos van a conocer hasta los buitres del cañón.

Como son días de Fiestas de San Juan en Soria ya esperábamos alguna baja en el pelotón, así que nos juntamos en la plaza los nombrados anteriormente, yo y nuestro amigo Vicente, que cuando llegó a la plaza ya estábamos saliendo, por los pelos no se quedó en tierra.

El recorrido ya lo hemos contado en crónicas anteriores, así que resumiré un poco en lo referente a ello. La mañana se vislumbraba  calurosa, aunque en la primera subida por barranco lobo el monte estaba fresquito, menos mal, pues ese último repecho con el 20 % de pendiente te hace sudar de lo lindo. Mientras subíamos Max hacía una observación, me dijo que íbamos tres contra dos, es decir,  tres bicis rígidas de 29“ y dos dobles de 26”, yo le contesté que el Cabra y yo no nos dejábamos influenciar por las tendencias.

Una vez coronado barranco de lobo, nuestro guía suplente se lió un poco con el GPS, pero como la ruta nos la sabemos de memoria continuamos sin problema y pronto llegamos a Vadillo, donde cargamos agua y continuamos la preciosa subida hasta el cruce de Herrera, entramos 50 m en la carretera y volvemos a coger la pista en dirección a uno de los miradores del cañón, concretamente hacia el que está encima de la ermita de San Bartolo. Una vez allí y tras los correspondientes OHHHH de admiración de aquellos que iban por primera vez, nos disponemos a hacernos la foto de rigor, pero falta el Cabra, donde está, pues encaramao risco abajo buscando “te silvestre”, lleva el furtivismo en la sangre el tío. Como no lleva mochila me dice que se lo lleve yo en la mía, y que tenga cuidado que si me ven los del Seprona me multan, pues nada, a jugársela y casualmente los encontramos más tarde en el cañón.

Acabados los rituales típicos de estos sitios volvemos hacia atrás para dirigimos a la chula y rápida bajada a Valderrueda, nuestro amigo Goyo, al igual que Jorge Lorenzo, con la clavícula recién curada se lanza como un avión, incluso dando saltos, yo bajaba el tercero y cuando llego a la última curva me encuentro a Goyo y al Cabrerizo parados, nuestro amigo Goyo se había caído, sin graves consecuencias aunque con algunos arañazos y el culotte roto.

Continuamos hacia el cañón por la superdivertida senda de Valderrueda, que chulada!! y más cuesta abajo, así que en un momento llegamos al cañón, y lo de siempre, cruzamos el río a pie o en bici? Pues lo de siempre también, algunos a pie y otros en bici y como siempre pasa también, alguno metió los dos pies en el agua, aunque con el día que hacía antes de llegar a la ermita ya estaba seco.

Y más de los mismo, a toda leche cañón abajo hasta llegar al nacimiento del Ucero, donde saltamos la barrera quitamiedos y cogemos la senda que bordeando el río sube hasta el castillo, a los pocos metros de empezar Max sufre una aparatosa caída debido a que llevaba el plato grande y se quedó trancado, gracias que cayó encima de unos espinos, de lo contrario cae el río, pero al igual que Goyo sin graves consecuencias. Subimos la senda a buen ritmo, pues ya la conocíamos y regulamos el esfuerzo perfectamente, una vez en el castillo hicimos nuestro avituallamiento del día y una foto para el recuerdo.

Ya era tarde y por la ruta oficial nos quedaban por lo menos dos horas y media de pedaleo, así que decidimos bajar a Ucero, subir la Galiana y regresar a Herrera por carretera, donde enlazaríamos de nuevo con la ruta, es decir bajar a Vadillo y desde allí dirigirnos al raso Manarenas, ya íbamos bastante calentitos, pero pensando en la bajada que nos quedaba por hacer se nos hizo más llevadero el último tramo. Una vez en el raso, nos lanzamos por Cabeza la Fuente a todo lo que daba cada uno, yo iba primero y oía las bicis de los de atrás derrapando en las curvas, y no era porque el que llegara primero pagaba las cervezas, jejeje.

Y como cada ruta que hacemos toca comentarla en el bar con unos porrones y unos torreznos, nuestro amigo Cabrerizo, que no da puntada sin hilo, soltó la frase del día, han ido dos 29” al suelo y ninguna 26”, por qué será?

No quiero acabar sin mandar de parte de todo Navalenobtt un fuerte abrazo a nuestro compañero Humberto y a toda su familia, ANIMO HUMBER!!

Comments