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10 de abril. Crónica de una quedada anunciada

publicado a la‎(s)‎ 12 abr. 2011 10:39 por Nacho Doral   [ actualizado el 12 abr. 2011 22:02 ]

Madre mía la que se ha armado en Navaleno, un domingo de 10 y antes de nada enhorabuena a todos los integrantes de nuestro grupo que se han comportado como perfectos anfitriones en algo tan complicado como era este evento y , cómo no, sin duda alguna a todos y cada uno de nuestros ya nuevos amigos que se decidieron a llegar a Navaleno para disfrutar junto a nosotros. Gracias a Luis que hubiese querido haber disfrutado más del día pero las fuerzas y horas de sillín le pasaron factura. Solamente hay una forma de arreglar eso y ya sabes cuál es. Mención aparte para Buhobike con Álvaro y su familia que, en un día especialmente duro para ellos, pudieron mostrarnos una sincera sonrisa que agradecemos enormemente.
Eran las 7 y pico y comenzó todo en el Campo de Fútbol. Poco a poco NavalenoBTT fue llegando y tras nosotros todos los visitantes. Inscripciones, entrega de dorsales y de alimento energético para el camino, risas, preparativos y ya podemos salir. Con Palo comandando el grupo realizamos la primera bajadita hasta la cruz de piedra y, de repente... tirorí, tirorí, el móvil. ¿Dígame? "Soy Luis que estamos en la Plaza para las fotos" Madre mía qué patinazo conjunto, el organizador en la plaza del pueblo y nosotros a 2 Km de allí. Agrupamos al grupo y esperamos su incorporación que hicieron sin problemas pero por carretera, traídos por Luco "el cohete del pinar".
Reemprendemos la ruta y comienza la primera subida. Con una climatología perfecta y con solecito muy rico, las fuerzas comienzan a hacer la primera y lógica selección. Sin problemas (sobre todo para los que estamos cerrando la ruta, jejejeje) y con algún que otro calentón por delante que no se pararían en los siguientes repechos de la ruta. La bajada hasta Casarejos es rápida y por buena pista, así que nos dejamos caer y bajamos al reagrupamiento del pueblo. En ese momento, un precioso perrillo blanco de la zona se nos incorpora al grupo, ojo en Casarejos.
Salimos de la localidad y en grupo comenzamos el Barranco de Valderrueda. Todos pudimos disfrutar de este precioso acceso al cañón del Río Lobos. Sus estrechas paredes calizas y la senda técnica a la vez que agradable fue unos de los mayores atractivos de la ruta. La bruma de la mañana había quedado enganchada en el cañón y nos acompañó unas horitas más. Nos mantuvo a una temperatura muy agradable y parecía que el día se había hecho bajo pedido.
desembocamos en el Cañón, abandonando la senda anterior y reagrupamos el grupo. Ante el primer paso del río la expectación fue máxima. Espectáculo y risas al ver a los primeros valientes que con más o menos suerte intentaban vadear el cauce. El resto, a manita por las rocas de paso, que para eso están, ¿no?
Tanto para bajar como para subir el Cañón del Río Lobos la valentía se mezclaba con el éxito de unos o la decepción de otros que se atrevía a atravesar el río, algunos con pasos perfectos y otros con planchazos, croquetas, dobles tirabuzones, carpados... un recital de caidas y buen rollo siempre.
Por fin llegamos a la ermita de San Bartolomé y el valle, como siempre, sobrecoge por su belleza. Mientras desmontamos, charlamos y colocamos las bicis, un magnífico tras-pun-pin-plas, vemos que el gran Coque nos había ofrecido un caballito de innegable mérito pero con una recepción algo desafortunada desde lo más alto del puente. Maravilloso copón encajado por un humor envidiable, eres único Coque. primeras impresiones de grupo y risas con unos amigos de Toro que coincidieron con nosotros. Luco fardando con la Orbea Rallon que trajo Buhobike y diciendo "no sé, no da sensación de velocidad..." jajajaja, de eso se trata cachondo, menuda bici. El perrillo blanco seguía allí, ojo al dato.
Tras un ratito descansamos, "parriba" y sin complicaciones hasta el puente de los Siete Ojos, siguiente reagrupamiento, sin dejar de apreciar el paisaje de extrema belleza. Otra vez coincidimos con los amigos de Toro que allí nos abandonaban. también nos abandonaban Luco y Coque que tenían asuntos personales en sus pueblos, no sin antes hacer el cabra por Santa María... no hay quien les pare a estos. La Rallon cambió de manos y pasó a Goyo, que me parece que desde el domingo está loco por cambiar de montura.
La ruta prosiguió hasta Arganza y la próxima subida hasta el Alto del Palomar, tras el Cerro de San Cristóbal. No llegamos a comenzar la subida y Javi parte la patilla de la Modraker. combinados con el cabreo, reparación mecánica (a cargo de Álvaro), blasfemias y risas, Pedro llega a un acuerdo con un lugareño de San Leonardo para llevárselo con un mosqueo de aúpa a Javi y su Mondraker averiada camino del pueblo. Haciendo uso de un Walkie descargado (sí culpa mía) y sin recibir respuesta por ese ligero detalle sin importancia... tomamos la carretera hasta empalmar con el track salvando la subida al Alto además de controlar el ritmo por nuestro amigo Miguel que pasó momentos de apuros. La cerita de la buena no tardó en llegar. Palo y Carlos pusieron en orden el grupo con gran autoridad hasta que los amiguetes de Mundobici y Putosélities dijeron "¿os damos un relevo?", perfecto, ese fue un relevo con fundamento... no les volvimos a ver hasta la bajada. No andan mal estos chavales, pero nosotros quisimos descansar, jajajaja. Tras contactar con los de atrás y conocer las últimas noticias de la avería, el grupo comienza la ascensión del repecho hasta la tenada del Pito y hasta allí llegó nuestro perro blanco que en el repecho metía las garras en los charcos para refrescarlas. Se nos olvidó pedirle el teléfono porque subía con nosotros y llegó antes que nosotros en el descenso, el fiera. No descarto un nuevo fichaje.
Reagrupados, descendemos por el Arroyo de Valdevalero hasta San Leonardo. Carlos no llegaba pues quedó por detrás esperando a los averiados y ya estábamos delante, lo siento pero también se calentó y solito. En un alarde de destreza y fino control de nuestras máquinas, Tomás perdió parte del pedal el sábado, mientras reconocíamos el circuito y la velocidad endiablada que llevaban Alberto y él les permitió encontrarlo. Creo que se baja más rápido caminando, no es por nada.
Las liebres habían llegado ya a la vía cuando los de atrás entraban a San Leonardo, así mejor para evitar caravana en la entrada por la preciosa senda de la vía hacia Navaleno. Las fuerzas flaqueaban por detrás y se encendían las mechas por delante. Al finalizar la senda y tras un convincente "por la carretera llegamos antes..." el que esto escribe llevó tras su estela a tres esforzados (dirección plaza del pueblo) que ya estaban sufriendo más de la cuenta, Luis, Miguel (que os recuerdo que NO le gusta el fútbol) y una chica de Soria que siento no recordar su nombre.
Los disparos y el fuego cruzado se oían desde misa en Navaleno y se tensó el grupo pero bien hasta el Alto de Majadil, donde Palo olía algo a quemado (creo que dejó algo en el horno) y los nuestros se atrincheraron astutamente hasta que pasara el chaparrón. La entrada triunfal a Navaleno fue tan fulgurante que no dió tiempo a prepararse a la banda de música para el recibimiento. Solamente la sabia voz de Pipe que aconsejó "hay que ir por los bares" eclipsó el bonito encuentro que estaba preparando en la plaza con Luis... pero cuando veo que pasaba el grupo por la calle de abajo, sin paradas y como tiros, les digo "Venga, corred que se nos escapa el tren". Querido Luis, dos plantones y el mismo día nos lo tenemos que hacer mirar. Ya todos tranquilos hasta el campo de fútbol donde nos estaba esperando el fastuoso avituallamiento que Buhobike nos preparó. De nuevo muchas gracias, porque estaba todo de cine.
Lo siguiente, ya duchaditos, fue la fantástica comida en El Hachero que nos dejó a todos más que satisfechos con su estupendo menú. El Cabra (gran sabio en estas lides gastronómicas) nos demostró la valía de los platos degustados cuando dijo "solamente me ha faltado el gin-tonic"
Poco más puedo contar sin agradecer de nuevo a todos su participación y el bueno rollo en todo el camino. Este éxito es vuestro













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