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Ruta 22 de Mayo. "Que malas son las pájaras"

publicado a la‎(s)‎ 22 may. 2011 13:34 por Jesús Palomar Lucas   [ actualizado el 22 may. 2011 13:40 ]
Éramos ocho los que nos animamos en esta mañana de domingo electoral ha disfrutar de una buena ruta de btt. Cabra, Pipe, Goyo, Palo, Carlos, Gustavo, Miguel y Javi.
La idea de ir poniendo rutas largas y más duras que las que hacemos habitualmente, era para ir acostumbrando al cuerpo a estar varias horas subido en nuestras máquinas, con buenos desniveles acumulados al final de ruta. Coger fondo, y más fuerza para andar mejor en este verano, además ir entrenando al cuerpo para la marcha interna del club que nos espera en el mes de julio "Navalenobttrail".
La verdad es que hizo efecto, ya que por unos motivos u otros de los ocho que salimos de la plaza, sólo cinco llegamos a Navaleno.
La ruta comenzó tranquila, discurriendo el recorrido hacia tierras de San Leonardo, por el Nacedero hasta la fuente Doña María, donde Carlos nos hizo muestra de su conducción tirándose por un terraplén. Comenzamos la subida hacia Cabañapades, donde Carlos en el descenso de este alto sufrió una aparatosa caída tras ser tragado por una de esas rieras que se producen en los caminos y que tantas veces nos ha hecho ya dar con los huesos en el suelo. Bueno, parece que no ha sido nada, ya que se levanta y sigue la ruta, pero en el reagrupamiento que hicimos en el refugio en ruinas que hay en el límite de municipios de Casarejos y San Leonardo, ahí es donde vimos que tenía una herida en la rodilla y el golpe más fuerte que llevaba en el hombro con un buen rasguñazo. Cada día que pasa, hacemos más honor al logo de peligro, ciclista despeñándose, que lucimos impreso en nuestras equipaciones. Esperemos que no sigamos así... pero ya se sabe, esto son gajes del oficio. En este punto de la ruta antes mencionado, hicimos el primer avituallamiento sólido de la ruta, ya que llevábamos 20 km y las piernas ya iban bien calentitas.
Tras un bonito y largo descenso hasta la vía, en el que Goyo, ahora si, está disfrutando del mtb con nueva bici de doble. Tomamos el camino de Navalcastellanos, para en la fuente del mismo nombre, avituallamos de agua fresca cargando bidones, ya que el sol apretaba bien y todavía nos quedaba mucha ruta. Cada dos por tres se oía,  "Palo, ¿cuantos kilómetros llevamos y cuanto ascensión?", cada uno haciendo sus cuentas para ir guardando fuerzas...
Tras un tramo de sube-baja, tomamos la ascensión más dura del día por el G.R 86, en la que todos en un tramo u otro, tuvimos que echar pie a tierra por el mal estado del camino con la tierra suelta. Aún así, una subida bastante dura con rampas del 12 y 13% en varios puntos. Tras el reagrupamiento en el raso Manarenas y recuperar en el descenso hacia La Chorlita, donde nos adentramos en Vallehondo para cruzar hasta la senda de Robellanos, punto en el que tuvimos la primera retirada del día. Carlos, que tras su caída e inactividad de las dos últimas semanas, decidió retirarse de la ruta ya que el disfrute era superado por el sufrimiento. (Recuperaté pronto Carlitos, que el domingo que viene te esperamos en ruta...).
Siguiendo la ruta por el camino de Matarrulla, Goyo sufre su primer pinchazo en su bici, que rápido repara, siguiendo el camino para salir al alto de los Barrancos, y en la Cientonueve, tomar el P:R que nos lleva al presón, Miguel nos va diciendo que no va fino, vamos, que tenía una pájara de mucho cuidado. Y tras pasar por El Presón y llegar a la carretera, le aconsejamos que se retirara de la ruta. Segunda baja del día. La ruta se iba haciendo dura, un autentico sin fin de rompepiernas, los kilómetros pesaban a todos en las piernas. Pero esto es lo que hay dado el relieve tan accidentado de nuestra zona de pinares. Continuamos por el camino del Ortigal para haciendo un amago de subir a la Cruceja, y dejándola para otro día, vamos hacia el paso de los peces, para hacer la última subida del día hasta Mojón Pardo. En esta zona, Javi ya nos dijo que nos dejaba en el cruce de Talveila, para irse hacia Vadillo, también con una mini pájara bien puesta en el cuerpo. Tras coronar Mojón Pardo, y por la antigua carretera del puerto llegamos hasta Navaleno, donde Jorge el Maño, nos estaba esperando con unos buenísimos porrones de cerveza con limón para hidratarnos en condiciones...
 
Vista del grupo desde el refugio en ruinas
 
 
Carlos, dádolo todo después de su caída
 
 
Javi y Miguel en pleno esfuerzo
 
 
Cabra y Gustavo dando el último apretón
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