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Ruta 15 de Junio. Castillo de Ucero

publicado a la‎(s)‎ 18 jun. 2013 8:44 por Jesús Palomar Lucas   [ actualizado el 18 jun. 2013 8:45 ]

Sábado 15 de Junio y por fin llega el calor a nuestras tierras. Que gustazo el poder salir de corto. A ver cuanto dura, porque con el año que estamos teniendo ya no se pueden echar las campanas al vuelo.
Hoy teníamos como novedades en el grupo la vuelta a las rutas de Javí, Miguel y Vicente. Este último con su flamante y nueva Canyon 29er, con la que nos va a estar dando guerra de lo lindo en todas y cada una de las subidas con sus ataques al final. ¡Como está de fuerte el tío! Eso es que ha estado entrenando en la oscuridad preparando el momento para acudir de nuevo al grupo y darnos pal pelo a todos jejejeje...             

El recorrido de hoy lo tenía en mente desde hace tiempo, pero no veía el día idóneo para ponerlo, y ese día llegó este sábado. Día perfecto para un recorrido perfecto, que yo creo que a nadie disgustó, con mucho de todo y para todos los gustos, y además de tremenda belleza.
Comenzamos la ruta dirección Vadillo, y para calentar bien los motores nos metemos los rampones de Barranco Lobo. Muy dura la subida, y más al ritmo con la que la hicimos. Las pulsaciones a tope, así que a recuperar un poco y a reagruparnos. En la bajada por el camino de la Laguna Goyo se da cuenta que se le ha caído el gps, así que marcha atrás y a buscarlo. Rápidamente aparece con el y de nuevo a la ruta.
Pronto nos presentamos en Vadillo, donde tomamos el camino del Burgo que nos lleva por una subida preciosa con fuertes rampas y un bonito robledal y frondoso pinar hasta llegar al cruce de Herrera. Aquí nos desviamos hacia el mirador de Valderrueda, pero esta vez nos desviamos para bajar al barranco Valderrueda donde el disfrute es tremendo.
El rápido rodar por su sendero saca de ti toda la adrenalina y te hace disfrutar de lo lindo en un entorno precioso, rodeado de las paredes verticales por las que al final de este, el rodar es más difícil.

El grupo está un poco roto, ya que aquí cada uno lo disfruta de la mejor manera que puede, hasta llegar ya al cañón del río Lobos donde reagrupamos y comenzamos los cruces del río.
Algunos no se atrevieron a cruzarlo montado, pero la verdad es que sentaba de maravilla. Te mojabas enterito, pero a la media hora ya estabas seco totalmente.
Había bastante tráfico de senderistas por el cañón y eso hizo un poco más lenta la salida a la Galiana, lugar donde abandonábamos el Cañón y tomábamos la senda del nacimiento del Ucero. ¡Joder que pasada de senda! que gozada el rodar por al lado justo del recien nacido Ucero dirección al Canón del Sequillo, donde nos desviamos para tomar la senda de subida al Castillo de Ucero. Con unas rampas constantes y no muy duras, fuimos faldeando la loma de la Hocilla hasta coronar en lo alto del Castillo.
Maravillosas vistas las que se pueden ver desde allí del final del Cañón, de la Galiana desde otra perspectiva diferente a la que siempre se ve, y de Ucero.
Tras la parada de avituallamiento continuamos recorrido ya con un fuerte calor y echando de menos un poco el resguardo de nuestro pinar. Tramos de pista rompepiernas hasta llegar a Cantalucia. Terrenos para nosotros todavía sin rodar y los cuales estábamos descubriendo. Bajadas fortisimas y subidas por pista de fuerte dureza que salvando la diferencia en longitud de estas, me recordaban a las del Soplao.

Trás el cruce del río Sequillo, nos encontramos con una fuerte subida hasta Herrera por pista nueva. Aquí pronto se tensó la cuerda en el grupo. Goyo, Vicente y yo nos desmarcamos del resto con un fuerte ritmo. Goyo y yo esperábamos como en anteriores subidas el ataque de Vicente al llegar al final. Este iba preguntando cuanto quedaba para coronar y en el que era ya el último repecho y con el ritmo impuesto antes, pude atacar dejando descolgado al rey de la montaña (Vicente Laguía) y a Goyo. Este último y como siempre a su ritmo (fuerte) llegó a la cima casi ya a mi rueda. Arriba ya, a recuperar el aliento y a chinchar un poco a Vicente que nos había estado atacando durante toda la ruta en las subidas.
Tras el reagrupamiento continuamos ya sorteando Herrera y dirección Vadillo, donde Miguel ya en casa nos dejaría para hacer  la última parte de la ruta. 
Miguel empieza a acusar el cansancio de la ruta y decidimos reducir el ritmo e ir todos juntos hasta el Raso Manarenas donde para disfrute final de la ruta nos metimos la bajada por Cabeza la fuente a toda leche, para llegar al Maño y apretarnos unos torreznos y un par de porrones de cerveza con limón.

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