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Epic Trail. Etapa 1 (la esperada)

publicado a la‎(s)‎ 20 jun. 2011 11:01 por Nacho Doral   [ actualizado el 20 jun. 2011 11:18 ]

Por fin, todo el año preparando el viaje y comienza la puesta en escena. De los nuestros “solamente” Alberto, Palo y Nacho, valientes como nadie (inconscientes, también) arrancan los cuatro días más importantes de la temporada. Como menú, el recorrido de la Epic Trail modificado a nuestras necesidades con cuartel general en Castejón de Sos, comenzando por la segunda etapa de la famosa ruta. Nos hemos juntado un grupo humano excelente y desde la cena de ayer se notó, hoy en ruta no ha sido menos que profundizar en la primera impresión. Nuestros amigos Bicipringaos y Airelibre se han mostrado como grupo unido y solidario, ingredientes fundamentales para que estos cuatro duros días sean inolvidables. De Bicipringaos han venido Roberto, Txomin, Julián, David, Dani, Goyo, Javi, Julio y don Antonio, el corazón y cerebro del grupo (si tú eres el cerebro cómo seremos los otros, jajaja). De AireLibre los hermanos San Isidro (Juan, Fernando y Enrique), Morales y Jota. En la cena conseguimos adelantar la salida pues las 9:00h se hacía demasiado duro por el calor de hoy y la adelantamos para las 8:30h, pero al final entre pitos y flautas... saliendo a las 9, qué se le va a hacer.

Preparativos de última hora, fotos y rodando, que nos queda tela que cortar. Nada más salir se muestra lo que la jornada nos iba a ir deparando. Espectáculo constante pues hemos ido descendiendo junto al cauce del río por carretera y por un desfiladero impresionante. Antonio se despide de nosotros para vernos al otro lado de la montaña, pues por sus problemas tiene que ir con la furgoneta. Cuando tomamos el desvío ya empieza la canción, hay que dar pedales y duros. El puerto comienza por carretera de montaña, muy tranquila pero dura dura, con rampitas para machos de hasta el 15% en ciertos tramos. Al llegar al pueblo de Viu nos reagrupamos y comienzan las primeras impresiones comiendo las barritas. La temperatura era ya algo que iba a marcar el resto del día. En estas formaciones montañosas el aire va siempre en dirección a la cumbre, por lo que si no hay sombra, la sensación de agobio y calor se multiplica y te metes un calentón de narices. Cuando reemprendemos la marcha ya salimos a la pista con 7 kilómetros de pista durísima, de exigencia altísima ya no solo por el desnivel sino por la superficie. Piedras sueltas y roderas que desgastan hasta las piedras del fondo del camino. La única recompensa es el inmenso paisaje que nos rodeaba y el hayedo espectacular que nos cobija y nos ayuda a respirar. En este punto la salida estaba rota y en mil grupos, cada uno a su nivel físico, pues con esta dureza si das un pedal de más y tu compañero otra de menos preparas un buen corte. Con el plato pequeño y piñones grandes no, grandísimos, nos volvemos a juntar para poder circular con el grupo más compacto cerca de la cima del puerto, Cuando arrancamos... “andá, mira dónde estaba la fuenteeee”. A cien metros estábamos diciendo que íbamos ya tiritando de agua y que no había fuentes. Tras repostar viene una de las panorámicas más bonitas del día. El paso entre valles sencillamente es indescriptible por su belleza. Todos los picos que nos rodean son a cuál más bonitos y la pradera de las fotos nos pide que nos quedemos allí a vivir. Tarde, tenemos que continuar. Nos adentramos en otra vereda de nuevo entre hayedos para el cambio de ladera de la montaña y las palabras de admiración son constantes. Descendiendo el problema de Enrique florece y los dolores de cuádriceps (genético pues sus hermanos también lo sufren) le hace ver las estrellas. Múltiples paradas y el dolor insoportable que sufre nos genera un montón de paradas y reagrupamientos pero ni una queja y la unión es constante. El terreno empieza a ensanchar y la vereda da paso a un camino lleno de lajas de piedra y duros botes. Antonio, para entonces, nos informa que ya había comprado 5 kilos de plátanos y que comenzaba el ascenso con su bici eléctrica para encontrarse con nosotros. Casi ningún problema mecánico hasta que Dani sufre su pinchazo que nos retrasa un buen ratito. Al repararlo el grupo fue arropando a Enrique y a ritmo tranquilo sigue el descenso hasta encontrarnos con Antonio que sube con el motor al 2, como Cancellara, sólo 13km... Poco a poco nos vamos juntando y tirando fotitos por los parajes inmensos. El calor ya aprieta, pero ya era bajada. En uno de los botes y sobre una de las infinitas piedras Antonio revienta la rueda de la bici electrica, pues el peso del artefacto es bastante alto. Antes de la parada en la Lafortunada Palo disfruta de su doble tirabuzón carpado que le caracteriza en una trialera de solamente Txomin sabe cruzar sin poner un solo pie en el suelo, amigos, me quito el sombrero con este trialero de pro. Enrique mejora pero cuando se baja en ese tramo, otra vez sus cuádriceps dicen ole. Caminando hasta el pueblo paramos a dar buena cuenta de los plátanos de Antonio y una buena cervecita, como debe de ser. Tras las risas buen rollo reemprendemos la marcha hacia Plan. El terreno nos es favorable y hasta el cruce todo bien, desde allí 14 km hasta el pueblo. Las fuerzas se veían ya cerca del límite y cercanos a los 70 km y con cuesta arriba ya no es igual que en la salida. Túneles y carretera siempre cuesta arriba hacia el pueblo hace de nuevo que nos agrupemos, desagrupemos y agrupemos varias veces, pero por fin vemos el hotel desde la carretera. Misión cumplida y sin más dilación a limpiar las máquinas. Jornada 10 y superlativa en todo, pero no es la más dura, al menos sobre el papel. ¿qué será de nosotros mañana?

 
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