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La 7 muros de Pozalmuro.

publicado a la‎(s)‎ 17 sept. 2013 8:19 por joseantonio.lucas@navalenobtt.com

Mañana nublada al llegar a Pozalmuro, pequeña localidad soriana en las faldas de la Sierra del Madero, que hacían presagiar una mañana lluviosa, aunque luego el tiempo respetó y no cayo ni una gota durante la prueba, a la que acudieron en representación de Navaleno BTT, Goyo, Carlos y José Antonio. 


Dura prueba, con un total de 57,22 Km. Y 1.234 metros de desnivel según indica la ruta grabada con el GPS. Cerca de 160 personas tomaron la salida en la plaza del pueblo, con un gran ambiente y muchos colaboradores en la organización, tanto en el pueblo como en los diferentes cruces del trazado. Después de una salida neutralizada recorriendo las calles del pueblo, se dio la salida en dirección hacia el primer muro o puerto de la Lastra, antes de llegar al Km 5, recorriendo varios caminos de tierra anchos y en buen estado, que quizás se hicieron demasiado largos en esta primera parte de la cita. Goyo y Carlos permanecían en el grupo de cabeza. Bajada por caminos y tierras de labor para iniciar el segundo muro; la Pica, pequeña Sierra que, aunque desprovista de vegetación, permite ver la próxima y bonita Sierra del Cortado, entorno al Km 16, donde Goyo empezó a tomar distancia sobre sus perseguidores y ya hizo el recorrido en solitario. Bajada con algún tramo de bastante pendiente y piedra suelta en mal estado para recorrer nuevamente anchos caminos de tierra y bajar nuevamente hacia el pueblo de Pozalmuro, entorno al Km 24,5, donde se inició la segunda parte, y más bonita de la carrera. La tercera subida o muro al Alto Valhondo, en el Km 27,6, consistía en una bonita senda peatonal de 0,5 metros de anchura con grava caliza artificial, en algunos casos suelta, que con la elevada pendiente en algunos tramos la hacía dura, pero bonita, al transcurrir ya por un bonito encinar. De nuevo bajada vertiginosa por camino de tierra con piedras sueltas para, una vez recuperadas fuerzas, coger una bonita senda natural, tramo este el más bonito de la carrera, transcurriendo por suelo natural con piedras y pequeñas rocas. La subida a este cuarto muro, en el Km 34, llamado Juan Cañón, es larga y tendida, pero al final endurecida por una serie de curvas en herradura preparadas para la cita y en gran pendiente y sorteando pasos estrechos entre troncos de encina que hicieron las delicias del personal. En la parte alta, tras recorrer un tramo de camino de tierra en buen estado y entre aerogeneradores de un Parque Eólico, nueva y arriesgada bajada, en sendas marcadas sobre un suelo de lastras calizas difícil de seguir, y donde José Antonio se perdió dos veces. Alguno decía que tenía su encanto y que había que agudizar la orientación…, no sé, pero está claro que todo es subjetivo según quien lo mire. Una vez abajo, nuevos tramos de caminos de tierra y comienzo de la ascensión al quinto muro, en el Km 39,6, la Cruz Verde, volviendo tras una bonita y dura subida también por encinar, pero con camino ancho y con rampas de más del 20%, a enlazar con un tramo ya recorrido anteriormente. Este muro tiene un pequeño tramo de recuperación al final, para luego volver a ascender la rampa final a posteriori. 


A continuación, tras volver a pasar por los aerogeneradores, y tras un brusco giro a la derecha, salida de la pista y comienzo de la bajada más bonita de la prueba, una bonita senda en gran pendiente no exenta de riesgo. Al fondo, el bonito paisaje de la Sierra del Madero, aunque no había mucho tiempo para mirar, dado el riesgo de la bajada. Tras disfrutar de un largo y vertiginoso descenso, comenzó la subida al sexto muro, el Alto Valhondo, subido anteriormente, en el Km 47, transcurriendo nuevamente un tramo por el encinar. La última subida, el muro de la Iria, en el Km 51 resultó el más sencillo de todos y tras el descenso y un tramo de unos 300 metros circulando por encima de las traviesas del ferrocarril, bajada final al pueblo, donde la organización nos ofreció una gran comida para cerca de 300 personas entre participantes, organización e invitados. Una excelente paella, en su justo punto, unos entrantes con ensalada y embutidos, fruta y un rico helado, completaron las viandas, junto con los dos avituallamientos de la carrera, uno de sólidos y otro de líquidos. Las piernas de José Antonio estaban fundidas, con calambres, tras notar la falta de salidas y las relajadas vacaciones. Destacar que nos acompañó nuestro amigo médico, Alberto Caballero, que nos ha acompañado ya en varias rutas, y con el que compartimos los comentarios sobre la dureza de la prueba, destacando la segunda parte de la prueba, tras el segundo paso por el pueblo, más bonita, pero también con las zonas más duras. Felicitar a la organización y al diseñador de la prueba, Óscar Miguel García, y por supuesto a Goyo, ganador de la prueba. ¡Goyo, eres un crack!.

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