Crónicas‎ > ‎

NavalenoBTT en la XVIII Marcha Modubar BTT

publicado a la‎(s)‎ 12 sept. 2011 10:02 por Jesús Palomar Lucas   [ actualizado el 13 sept. 2011 10:54 ]
Eran las 8:15 de la mañana, cuando los NavalenoBTT Carlos, Miguel y aquí el que escribe, nos poníamos en marcha dirección Modubar de la Emparedada. El día amanecía tristón y con no muchas ganas de enseñarnos el sol.
Cuando llegamos a Modubar, zona de aerogeneradores, el viento nos daba la bienvenida y no nos dejaría hasta nuestra marcha. Tras la recogida de dorsales, nos preparamos para la carrera. Bajamos las bicis del coche, nos vestimos y hacemos tiempo saludando a conocidos que íbamos viendo, como los Amachimbra, que llegaban todos en furgoneta poco después que nosotros.Tras calentar y poco, calle arriba, calle abajo, nos disponemos a tomar posiciones en la salida, pero a Carlos se le rompe la cremallera del maillot e intenta arreglarlo. Mal momento para estas cosas con los nervios y demás. No podía hacer la marcha con el maillot abierto de par en par, así que nos fuimos hacia la salida, donde ya nos tocó ponernos más atrás de lo que hubiéramos querido, y Carlos a buscar unos imperdibles para poder cerrar el maillot.
Se da la salida y los dos primeros kilómetros son neutralizados por las calles del pueblo, pero no es así, ya que la gente va tomando posiciones y ganando puestos para comenzar por los caminos ya bien posicionados. Aún así y a pocos metros del pueblo tenemos la primera subida, donde ya comienzan los tapones que tanto daña hacen a los que quieren darlo todo y se encuentran obligados a parar y esperar a que la gente vaya pasando por las sendas. Pero esto es así y para evitarlo, ya se sabe, hay que andar más listo y salir adelante.
El recorrido es variadísimo. Más pista que senda, pero la verdad es que tanto unos tramos como otros tenían sus encantos. En los tramos de pista, se podía meter el plato y darle cera, ya que aquí se navegaba y se podía adelantar a gente que en los tramos de senda no te lo permitían. Y en los tramos de senda, de tremenda belleza y tecnicidad, eran para disfrutarlos a tope. Siempre y cuando no te toparas con alguien que te cortara el ritmo y no te dejara pasar. Pero esto es así, en estas pruebas no te deja pasar nadie, y si quieres pasar, pues búscate la vida y pasa por donde puedas.
Pedazo de bajadas entre jóvenes robledales, en los que cruzabas la bici literalmente, debido a la pendiente. Preciosos tramos de zig zag entre robles con continuos toboganes que hacían que entre unos y otros la bici volara.
En definitiva, un recorrido muy variado en el que cada uno podía exprimirse y ganar tiempo en los tramos que mejor se le dieran.
Tras la llegada a meta y reunirnos todos, recogida de regalos, el lavado del gato en el coche y a casita a comer, con la sensación de haber podido haber echo más, pero que no se ha podido. A base de hacer este tipo de pruebas se aprende, así que adelante con ellas.
 
 
                                     Carlos
 
 
                                     Miguel
 
 
                                          Palo
Comments