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NavalenoBTTrail 2012

publicado a la‎(s)‎ 9 jul. 2012 10:50 por Jesús Palomar Lucas   [ actualizado el 9 jul. 2012 11:16 por Nacho Doral ]
Éxito rotundo el que tuvo hoy la ruta reina del club que cada año por estas fechas hacemos. Record de asistencia, record en dureza del recorrido y a la vez también en belleza de éste. Veintidós valientes fuimos los que tomamos la salida a las 8 desde Navaleno. 65 km de duro MTB nos esperaban de por medio. Duras subidas por pista, bajadas técnicas por senderos, subidas casi imposibles por sendas poco visibles, pero en definitiva, auténtico MTB del bueno.
Tras el comienzo por la senda que nos llevó hasta el Majadil, hicimos un tramo de carretera hasta el GR de Parcaminos. El ritmo era tranquilo e íbamos todos en pelotón charlando y hablando de los que nos esperaba. Todos sabíamos de la dureza de la ruta, y así fue que todos cumplimos a lo grande, cada uno a su rimo y sus posibilidades 

El primer escollo del día fue la subida al alto de Cabezalta por la Iruela. Puerto de unos tres kilómetros, pero con duras

 pendientes en su zona media y final. Cada uno a su ritmo fue llegando al cruce con la carretera, sabiendo que había que regularse porque al final las fuerzas flaquearían. La espera fue corta, la gente está fuerte y con muchas ganas, se les ve muy motivados y viendo el grupo que éramos sabíamos que todo iba a ir bien. Hasta el momento no habíamos tenido ninguna avería, lo cual nos hacía ir bien de tiempo, pero el paso desde Cabezalta hasta Molinos de Duero donde teníamos previsto el primer avituallamiento, se nos fue un poco ya el tiempo.
 
Entramos en el tramo más bonito, más técnico y también más duro de todo el recorrido. No sé si decir más duro que los últimos kilómetros hasta la cima de Urbión, pero por ahí andará. El comienzo es precioso, rodando por senderos entre robles jóvenes, con unos cuantos kilómetros de bajada que hicieron las delicias de todos. Las vistas eran para quitarse el sombrero. Además el día nos brindó el que no hubiera nada de calima, y puediéramos divisar hasta la sierra de Madrid incluso. Llegados a una de las zonas más técnicas en bajada del recorrido, uno a uno fuimos bajando guardando las distancias y extremando al máximo la seguridad, ya que la pendiente negativa hacía muy peligroso el tramo. Una vez reagrupados continuamos la ruta con más bajadas divertidas hasta llegar al Chozo del Félix. Aquí ya la cosa cambió, y el terreno se empinaba de lo lindo. Una dura rampa de alrededor de unos 500 metros hizo que se rompiera el grupo, que aunque queríamos ir lo más agrupados posible, era casi imposible dada la dureza de sus rampas. Tramo de nuevo de bajada y de nuevo subida por senda poco visible en la que hubo el despiste del día. Andábamos unos metros más adelantados cuatro del grupo, y en una zona de roble bajo en la que había una pequeña bifurcación, el grupo que nos seguía tomó la senda equivocada y en vez de ir por el tramo correcto, iban en paralelo por una senda llena de maleza y por la cual casi se podía andar. Tras una llamada para indicar la posición, nos reagrupamos y continuamos ya mucho más juntos entre cabeza y cola para que no volviera a haber ningún despiste que nos rompiera el grupo. Aquí se nos fue un poco de tiempo el cual hizo que la hora que teníamos prevista la llegada a Molinos se nos retrasara. Continuamos por senda hasta llegar a la Piedra Andadera, donde hicimos la parada de rigor para hacernos una foto y divisar las vistas del pantano. Todo iba sobre ruedas y ya terminábamos este precioso tramo de senda que nos llevó hasta Peñas Rubias, donde tomamos el camino en rápida bajada por pista, que nos llevó hasta Molinos.
Aquí nos esperaba nuestro amigo Feli, que fue nuestro apoyo logístico, encargado de los avituallamientos y que nos trató a todo lujo, lo cual se lo agradecemos de corazón, todo el trabajo realizado.


El cuerpo ya pedía alimento e hidratación. Cargamos pilas con unas barritas, unos geles, frutos secos y esas latitas fresquitas que nos dieron la vida, ya que el calor apretaba de lo lindo. Tras la foto de rigor en el frontón de Molinos, continuamos ruta al borde del Duero para llegar a Salduero, cruzar la carretera y empezar una larga subida que ya no acabaría hasta la misma cima de Urbión. Aunque las averías estaban por llegar. La primera de todas fue un eslabón doblado en una cadena, el cual nos hizo detuvo al comienzo de la subida. Pinchazos varios a mitad de la subida hasta Bocalprado, lo que hizo que se nos fuera un valioso tiempo para llegar al siguiente avituallamiento. Este era líquido, y lo hicimos rápido para afrontar ya sin más demora el ascenso hasta la cima.

El tramo hasta el cruce Tejeros lo hicimos casi en grupo, y a partir de aquí ya cada uno fue marcándose su ritmo, ya que las fuerzas estaban ya casi en reserva y lo que nos quedaba todavía era durísimo. Llegados a la altura de Muchachón lo bueno acababa y empezaba el auténtico Rock and roll. Camino descarnado y con muchísimas piedras que hacían el tener que ir cambiando la trazada continuamente para sortear los inumerables pedrolos que nos encontrábamos. A esto había que sumar la pendiente continuada y el ir viendo a lo lejos hasta donde teníamos que llegar y lo que costaba avanzar. Poco a poco fuimos llegando a la cima. El último giro en la última rampa hacia la cima, con la visión del coloso Urbión a lo lejos y ya con los últimos 300 metros hasta la cumbre en bajada, hacían que el sufrimiento durante el ascenso, con ese fortísimo viento lateral que incluso muchas veces te movía de la trazada, mereciera la pena sólo por ese momento.
Tras la foto de rigor en la cima, comenzamos el descenso hasta el cruce del refugio de Muchachón. Aquí unos decidieron bajar hasta Bocalprado donde nos esperaba una espectacular paella, por el mismo recorrido por el que hicimos la ascension, y otros nos aventuramos con una trialera de unos 2,5 kilómetros que quitaba hasta el hipo. El comienzo fue espectacular y ya íbamos viendo lo que nos esperaba. Lo primero, dos pinchazos y luego saltos y más saltos esquivando piedras, raíces y unos agujeros de la leche. En definitiva un tramo ya de enduro total para terminar este pedazo de recorrido que culminaba la ruta reina del club NavalenoBTTrail 2012.
En Bocalprado y tras la ducha de garrafa y lavado del gato, nos apretamos una espléndida paella aliñada con cervezas varias y un cava casero al que Feli nos invitó y del que pudimos disfrutar. Postre y café,en una pradera de ensueño a 1560 metros en mitad de un alto pinar. Que más se puede pedir....
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