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Ruta 13 de Octubre. Hasta el mirador con potencia...

publicado a la‎(s)‎ 16 oct. 2012 3:04 por Jesús Palomar Lucas

Ocho de la mañana y poco a poco vamos acudiendo a nuestra cita en la plaza para salir camino de Vinuesa. Una vez distribuidos entre los coches salimos de camino, excepto Carlos y Pedro que venían en otro coche desde Vilviestre.
LLegados a Vinuesa nos estaba esperando Roberto que había acudido desde Regumiel y que tampoco se quería perder este rutón. 
Ya estábamos preparados para la salida y Pedro y Carlos no llegaban, hasta que con más de cuarto de hora de retraso llegan diciendo que se les había soltado de la baca del coche la bici de Pedro yendo en marcha. Grande era la sorpresa cuando a simple vista los únicos daños que se le veía era el sillín raspado, con lo cual y asombrándonos todos con la anécdota nos disponemos a tomar la salida.
A la cita de hoy y aprovechando el puente del Pilar, acudieron a la ruta Pedro, Carlos, Nacho, Alberto, David, Fran, Roberto, Pipe, Jose Antonio, Oscar, Goyo y el que escribe.
Una vez atravesado por su arteria principal el pueblo de Vinuesa salimos a la pista que nos llevaría dirección Laguna Negra. Ritmo tranquilo y conversaciones varias en varios grupos. Pista rutera por la que se rueda muy bien, y de repente comienzan las rampas. Vamos sorteando curvas de herradura para ir superando el fuerte desnivel, hasta que a Jose Antonio se le rompe la cadena. Primera avería del día que solventamos sin problemas. Mientras aprovechamos para ir quitándonos ropa de abrigo ya que estamos ya sudando y todavía nos queda larga subida. 
Arrancamos y llegamos al primer cruce del día, y tal es la sorpresa que nos encontramos cuando vemos que había batida de caza y estos nos habían cortado el camino. Había dos opciones, bajar hasta el Quintanarejo y subir de nuevo a coger la pista por la que deberíamos de ir dirección Laguna Negra, o seguir de frente por un camino que sólo Roberto conocía. Ante estas dos opciones, decidimos seguir por el camino que Roberto propuso y hacer la ruta en sentido contrario al que estaba prevista en un principio. A la larga para mi un acierto, ya que el tramo por el que empalmamos a coger la ruta prevista fue impresionante. Senda en subida con trialeras casi nada andadas por un frondoso paraje de bosque cerrado con nuemerosas formaciones rocosas de gran belleza. Ese tipo de senda por la que tienes que ir con el 100% de previsión en la trazada para poder ir sorteando las piedras y además con la exigencia de una pendiente continua y en algunos casos que nos hizo echar el pie a tierra para superarlos. Pero todo esto mereció la pena por descubrir esta zona nueva para nosotros.
Tras salir ya a camino, fuimos a enlazar a una pista que nos llevó por Cuerda la Loba a la torreta de Cubillos, donde de nuevo entramos por una preciosa senda, esta sin complicaciones técnicas y para total disfrute por la Cruz de Lerín.

En este tramo y yendo en marcha fue donde aquí el que escribe encontró un precioso hongo en mitad de la senda por la que circulábamos. Curiosa anécdota esta la cual tubimos que plasmar con una foto de grupo y el ejemplar de hongo encontrado.
Ya casi llegando al Mirador del Poyal de la Teja, Jose Antonio tiene un pinchazo el cual se repara sólo con su antipinchazos. Al llegar al Mirador, los que no habían estado nunca allí se asombran por lo impresionante de las vistas. y la belleza del lugar. Fotos por aquí y por allí, avituallamiento con nuestra ración de quesada pasiega que Pipe nos trajo de tierras Cantabras. Foto de grupo con "TRON", un bulldog frances muy simpático que estuvo con nosotros en el rato que estuvimos en el mirador.
Cuando nos preparamos para retomar la ruta, tal fue la sorpresa que nos llevamos cuando Pedro nos dice, mirar lo que me ha pasado. Cuando nos acercamos y vemos que tiene la potencia completamente partida por la mitad, todos nos echamos las manos a la cabeza, pero no por la avería como tal, que también es una putada, sino pensando que le podía haber pasado llendo en marcha en una bajada y las consecuencias habrían sido mucho peores. Esta rotura fue causada cuando al venir hacia Vinuesa se le calló la bici del coche, y aunque a simple vista no se le veía nada, la fisura estaría desde el principio hasta que cuando se apoyó en el manillar en el Mirador fue cuando ya se rompió definitivamente. 

Agradecer a la pareja que había allí en el mirador, que amablemente llevaron a Pedro a Vinuesa.
Mientras, el resto del grupo continuamos con la ruta dirección a Bocalprado. El ritmo había que aumentarlo, ya que llevábamos un retraso ya acumulado y no nos podíamos dormir en los laureles. Así que casi sin darnos cuenta nos presentamos en Bocalprado para comenzar esa bonita pero a la vez dura senda de subida hasta el Cruce Tejeros. En este tramo el grupo se rompió lógicamente en varios y cada uno fue superando las dificultades de la senda a su ritmo, para finalmente reagruparnos arriba.
Ya desde el Cruce Tejeros, ya nos quedaba poca ascensión en la ruta, y nos esperaba una larga bajada de unos siete kilómetros hasta el cruce donde tomamos la carretera para iniciar la subida a la Laguna Negra. 
En el tramo de bajada antes mencionado, Carlos, David, Roberto y yo nos pusimos a tirar y darle de lo lindo, llegando a coger velocidades de más de 60 km/h. Con los respectivos sustos en alguna que otra curva, que eso también hay que decirlo...
Una vez llegamos al cruce de la carretera nos reagrupamos, aunque tuvimos que esperar ya que Jose Antonio había pinchado.
Comenzamos la subida hacia la Laguna Negra, esta ya todo por carretera. Aquí el grupo se rompió totalmente, y cada uno iba ya a su ritmo. Poco a poco fuimos llegando todos. La imagen de la laguna negra en esta época del año es increíble. Esa variedad de tonalidades con los pinos, los serbales con su rojo intenso, las inmensas rocas de granito, la oscuridad de las aguas que nos ocultan ese fondo perdido, etc... Simplemente un disfrute para la vista.

Tras las fotos de rigor y carga de pilas, nos ponemos de nuevo en marcha y ya a por la última parte del recorrido, la cual ya era todo bajada, menos unos pocos toboganes. Aquí los bajadores se ponen en cabeza y tensan la cuerda. David arranca de tal manera que sólo Carlos le sigue de cerca. Roberto, Goyo, Oscar, Fran y yo vamos cerca pero sin poder cogerles. Comienzan los toboganes, y esos cambios de ritmo en los repechos hacen ya que las piernas ya tocadas por toda la ruta, pidan ya tregua, y Oscar, Fran y yo nos quedamos del grupo de cabeza. Oscar sufre un pinchazo, que rápidamente subsana.
En el cruce donde al principio de la ruta nos desviamos, hacemos reagrupamiento para llegar todos juntos a Vinuesa. Comenzamos el último descenso ya hacia los coches, no sin antes algún que otro susto en una curva muy cerrada a la que llegábamos con gran velocidad. Nacho haciendo destreza de su control de la bici, supera de manera sorprendente esta cuando ya todos creíamos que le teníamos que recoger al fondo del barranco.
Por fin y después de 51 km y 1250 metros de ascensión llegamos al punto de partida. Lavado del gato y al tajo. Nos desplazamos hasta el Quintanarejo donde nos esperaba la comilona bien ganada.
Una ruta preciosa que hace la delicia de cualquier biker que se precie, y además con un gran grupo de amigos.


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