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Ruta 17 de Noviembre. "Avería de chapa y pintura...!

publicado a la‎(s)‎ 19 nov. 2013 10:00 por Jesús Palomar Lucas

Mañana menos fría de lo que todos esperábamos. Aún así íbamos ya con indumentaria de invierno, todos menos Pipe el valiente, que nos apareció de corto sorprendiéndonos a todos. El único que es de tierras cálidas y el que más calorías tiene. Un tío grande es lo que es Pipe, si señor…

A la cita acudimos los de siempre menos Jose Antonio, que debido una celebración familiar el día anterior hoy causó baja. Por lo demás Pipe, Goyo, Cabrerizo, Vicente y aquí el que escribe que después de un mes de parón volvía con muchas ganas a disfrutar de las rutas junto a este gran grupo de buenos amigos que es NavalenoBTT.

La ruta que teníamos para hoy era de las chulas chulas, con mucho tramo de senda, distancia muy asequible y no mucha altimetría. Ideal para mi en concreto que llevaba tiempo sin montar.

Para comenzar el recorrido nos metemos el repechón de los depósitos para seguir con la bonita bajada por la nueva senda que nos lleva a la Mata. (Joder que tramo más guapo).

La cosa se presentaba bien y el disfrute estaba asegurado. Ninguno nos podíamos esperar lo que luego nos vino.

La subida desde La Soltilla hasta el Salteadero fue otro tramo de senda que me gustó mucho, ya que casi siempre la hacemos de bajada y hoy me gustó mucho, ya que se ve de otra forma diferente. Continuamos hasta salir al Paso de la Solana, donde cogimos uno de los pocos tramos de pista que hoy nos tocaba.

Una de las anécdotas agradables del día fue cuando justo en el cruce hacia Mingo Pardo vemos un enorme jabalí que sube la ladera corriendo. Posiblemente ahuyentado por la batida que a unos escasos kilómetros le acechaba. ¡Qué bonito es ver a estos animales en su medio!

Tras la subida por Mingo pardo y en el corto tramo de bajada hacia la Fuente del roble sucede la desgracia del día. Aquí el que escribe en plena bajada, a no demasiada velocidad y sin arriesgar demasiado, se pega semejante leche que corta la respiración a Goyo que me seguía detrás. Todavía no encuentro la explicación para decir el motivo por el cual se me fue el manillar de las manos y lo siguiente que recuerdo es el estar dando vueltas de campana tras la huella de mi bicicleta. El golpe fue tremendo, incluso me daba mala gana cuando intenté levantarme. Yo creí que me había roto la clavícula o algo. Todos alrededor de mi atendiéndome. Yo con un fortísimo dolor en el hombro izquierdo que me impedía casi el moverme del suelo.

Goyo pronto se pone en marcha y se baja al pueblo a por su furgoneta para llevarme a mí y mi bici, ya que era imposible que pudiera continuar.

La espera se me hace eterna. En ello Pipe me quita el casco y se da cuenta de que está rajado por completo . Tremendo el golpe que se llevó mi cabeza. De no ser por esta esencial protección que aunque parezca increíble, todavía hay bikers que son reacios a su uso, ahora no creo que estuviera escribiendo esta crónica.

Tras el paso de los minutos yo personalmente animo al resto de mis compañeros a ir andando hasta la carretera que la teníamos a menos de medio kilómetro. Eso sí, las atenciones de mis compañeros fue de quitarse el sombrero. Goyo me dejó en casa y marchó rápidamente a por su bici para continuar la ruta.

Pues nada amigos, cambiamos de cronista, Palo por Pipe, así que paso a narraros lo que aconteció desde que   nuestro compañero Palo se  fue camino del hospital.

Quedamos con Goyo en el campo de fútbol y mitad por carretera y mitad por monte llegamos al punto de encuentro, sin apearnos de la bici para no quedarnos fríos esperamos a Goyo, y en cuanto llegó reanudamos la ruta subiendo por el valle hasta la Tenada Matarrulla, yo no tenía ni idea del track de hoy, así que cuando vi que al llegar a la tenada giramos a la derecha me dije, YUPIII, a bajar por los Carriles y la senda del Cabra, dos bajadas que se encuentran en el Top Five de bajadas chulas.

Una vez abajo tomamos dirección la Decara, pero no para subir a la Cruceja, esta vez nos desviamos en la primera curva hacia Vallehondo para salir a la Chorlita, donde iniciaremos una de las subidas más duras del día, cogemos la pista que sube al Raso Manarenay a unos cien metros de la carretera tomamos una  pista muy empinada que se desvía ligeramente a la derecha, yo la había hecho pero volviendo otra vez a la pista del Raso, esta vez seguimos hacia arriba hasta llegar al camino que baja del Raso a Cabeza la Fuente, que creo que es por donde subieron los de la carrera de las Cuatro Setas, así que salieron encantados los participantes.

Como os decía, llegamos al camino que va a Cabeza la Fuente, descansamos un poco y comenzamos la bajada desviándonos enseguida hacia Barranco Lobo, donde comenzaríamos otra de las subidas más duras del día, aunque esta ya nos es más conocida pues este verano la hemos hecho unas cuantas veces, una vez llegados al cortafuegos bajamos al Camino de la Laguna, rodamos un poco por él y nos desviamos a la derecha para subir por Los Molinos, justo donde Lucas cogió Nizcalos el domingo pasado y donde hoy los cogería yo, en dos corros llené la mochila, de lo cual me iba a arrepentir posteriormente. Por cierto, por si algún guarda lee esta crónica, tengo licencia.


Bueno, de los Molinos bajamos a Navalcastellano y seguimos a la derecha hasta llegar a la nacional,  aquí ya nos despistamos  y nos salimos del Track, así que hubo que improvisar y se me ocurrió sugerir que podíamos subir a los Llanos para acabar la ruta, cosa que le pareció bien al resto del grupo.

Antes de cruzar la nacional nos encontramos a Gustavo de San Leonardo que andaba también de ruta, nos dijo que había visto una mata de Nizcalos y que vendría luego a por ella, es lo que tenía que haber hecho yo, nos despedimos y seguimos la marcha hacía los Llanos, cuando empezaron las primeras rampas notaba que me costaba bastante, joder con los Nizcalos, que mareo me entró al llegar arriba, los compañeros comprobaron  el peso de la mochila y se quedaron asustados, pero bueno, he quedado de puta madre con un compañero del curro al que le encantan los Nizcalos.

Ya nos quedaba muy poquito, divertidas bajadas hasta el campo de fútbol, sendereo hasta el cementerio y bajada por el pueblo al Maño. Lo primero que hicimos al llegar fue  llamar al Palo para conocer su estado, ALEGRÓN!!, no tiene nada roto, así que a disfrutar de nuestro caldito con torreznos.

Hoy como está mandado hay que desearle al Palo una pronta recuperación para tenerle rodando con nosotros en cuanto antes, que ahora en invierno somos pocos.., que no, que es broma, aunque fuéramos 50 te echaríamos de menos PALO.


P.D: Crónica escrita por Palo y Pipe. (Para la creación de esta crónica no ha sido maltratado ni dañado ningún animal...)

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