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Ruta 23 de Marzo. La larga de la Rompepiernas de pinares

publicado a la‎(s)‎ 24 feb. 2014 0:17 por Jesús Palomar Lucas
9:00 de la mañana, un helazo para cagarse. Sólo el asomarse a la ventana y ver todo blanco que parecía que había nevado te echa para atrás, pero que leches, si llevamos todo el invierno saliendo con truenos y centellas... así que camino a la plaza a reunirnos todos.
Hoy faltaron alguno de los fijos que dijeron que no faltarían hoy para conocer esta ruta, pero los que no fallamos fuimos Pipe, Cabrerizo, Jose Antonio, Goyo y yo.
Estuvimos esperando un poco por si llegaba algún rezagado pero empezamos la ruta que hoy nos esperaba sufrimiento del bueno.
A estas alturas de temporada y con las distancias que solemos hacer en esta época del año, los 50 km y sus 1290 metros de ascensión que nos salieron ya se preveían duros y que íbamos a llegar fundidos.
El terreno estaba duro a primera hora de la mañana. Algo normal con los 5º negativos que habíamos tenido. El rodar se hacía muy fácil. Claro está que en las subidas no, pero después de esta semana sin lluvia y aunque ayer calló nieve y agua, nuestro terreno es tan arenoso y filtra tanto que desde el domingo anterior había muchísima menos agua por los caminos.
La bajada por los Llanos parecía que el frío cortaba la piel, pero ya nos habíamos calentado las piernas y ya no había forma de parar.

Comenzamos la segunda subida fuerte del día por la pista de la cuestona, que como su nombre indica es una subida larga y muy continua, con algún que otro descanso pero que casi siempre mira hacia arriba.
Reagrupamos en la cima y comenzamos la bajada por pista con mucha mucha agua en la que hay que tomar precaución para no irse fuera. Grandes balsas de agua justo antes de llegar al Praderón, donde seguimos por camino senda y de nuevo cuesta arriba. Solemos ir juntos pero aún así cada uno va regulando y nos reagrupamos.
El continuo sube y baja es duro, pero es lo que hay y tenemos en nuestra zona. 
Ya en el valle de la Majaliana comenzamos de nuevo a subir y en esta ocasión con la que llamamos la cuesta del marica, en la cual hoy fui yo el que puso pie a tierra, equivocando la trazada y no pudiendo salir de la chorrera.
Tras el fuerte repecho un par de liebres nos pasaron a saludar. Es curioso, porque no solemos verlas en nuestras rutas, y los conejos mucho menos... jajajajajajjaja.
Volviendo a la ruta nos dirigimos hacia los Altos de la Majaliana, en la que podemos disfrutar de unas espectaculares vistas de todos nuestros alrededores.
Ya casi en San Leonardo empezamos desde la Fuente Doña Mari otra de las fuertes subidas por la pista del Hornillo. Tramo de subida este muy bonito, con un repechón fuerte al final y algún descansillo que se agradece mucho.
Otra de los tramos chulos del recorrido es la senda del Donoso y en bajada. Tramo precioso donde los haya y en el que vamos a fuego disfrutando de el. Hay un paso bastante complicado en el que un baden hace difícil su paso, pero normalmente lo suelo pasar montado, pero hoy frené demasiado y cogí la curva por el interior y aunque casi parado volé sobre la bici. Fue una caída sin consecuencia ni daño alguno, así que continuamos por la senda hasta el arroyo del Ojuelo, donde antes de cruzarlo vuelvo a dar con los huesos en el suelo tras pisar una raíz mojada con la rueda delantera y culetazo lateral. Joder que rachita y en menos de 300 metros. Pero bueno fue sólo un pequeño golpe sin consecuencias y de nuevo a la ruta.
Ahora tocaba pista hasta buscar el primer avituallamiento que se situará en el kilómetro 20,6 y donde se separan los recorridos largo y corto. Nosotros también hacemos el avituallamiento y paramos al sol a recargar las pilas que nos esperaba un buen tute todavía.
Continuamos por el Prado de las yeguas hacia el camino del Robledo y aquí comenzar una ligera subida hasta justo el final donde hay otra pared en La Cruz del muerto.
Aquí nos reagrupamos de nuevo y seguimos sin dejar de subir por una de las más duras de la ruta, el cortafuegos de Peñas blancas hacia el alto de la Cabreriza. ¡Que duro que es este tramo!
Arriba de nuevo reagrupamiento, y como bien decía Cabrerizo, hoy el sufrimiento nos había alcanzado pero bien pronto...
Bajada por el lomero de Valdelamadera para juntarnos de nuevo con el recorrido corto y seguir camino Majalasvacas y salir al camino del Ojuelo y comenzar la subida más dura de la jornada hacia la Flecha.
Yo hoy si que puedo decir que la subí por cojones, porque en más de un momento se me pasó por la cabeza el echar pie a tierra, pero no se podía y había que darlo todo hasta gastar el último gramo de energía que hubiera.
Lo más duro ya había pasado, pero todavía quedaban alguna que otra subida que se podía atragantar y más con lo que las piernas llevaban ya encima.
Continuamos por el cortafuegos hacia la Junta de los tres valles, pero siguiendo hacia el Toconazo por una bajada preciosa, pero en la que hay que tomar precauciones por lo sucia que está y los barrancos que hay al final de esta.
Una vez abajo seguimos entre el curso del arroyo que baja por mitad del camino ahora abajo del Toconazo, hasta coger la pista que nos llevará hasta el cortafuegos de Navaleno-Casarejos y subir por el camino que ahora está muy blando por el agua hasta el Salteadero. Bajamos hasta la pista hasta coger el camino del Paso de la Solana y comenzar la subida desviándonos hacia Mingo Pardo. Esta era la última subida del día y el cuerpo ya lo agradecía, pero las patas ya estaban tocadas pero bien...
Seguimos por la fuente del Roble y bajamos hacia el km 4 de la carretera de Canicosa donde cruzamos para por la pista de Parcaminos llegar a las Lanchuelas y la Cientonueve. Paso del Mario y el último repecho de la jornada hacia la Tenada de Matarruya. Aquí las calambres querían aparecer en varios de nosotros, pero conseguimos subir y acabar la ruta noblemente y sin percances.
Hoy en vez de caldito nos apretamos un buen porrón de cerveza con limón y unos torreznos que nos dieron la vida en el Maño.







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