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Ruta 25 de Agosto. "Un triplete para Pipe"

publicado a la‎(s)‎ 25 ago. 2012 10:30 por Jesús Palomar Lucas   [ actualizado el 29 ago. 2012 2:11 ]

Hoy fue un día de esos que hasta los piernas más fuertes del grupo calificaron como RUTÓN. 50 km y 1100 metros de ascensión acumulada con tres grandes cotas como Cerro Guijano, subida a Majada Vieja y a Barbojo por un tramo que pocos habían hecho nunca en ese sentido, dieron este calificativo a la ruta. Muy dura la ruta de hoy, y eso que la climatología se puso de nuestra parte suavizándonos las altas temperaturas que estábamos teniendo últimamente.
Por cierto, los valientes de hoy en ruta fueron: David, Nacho, Pipe, Javi, Vicente, Pedro, Gaizka, Goyo y Palo.
La ruta comenzó muy bien, el ritmo era ameno, charloteo continuo no faltaba, la mañana estaba fresquita y sólo nos quedaba el disfrutar de este nuestro entorno. Tras los primeros kilómetros de sendas, coronamos el alto de La Majaliana, para con un rápido descenso presentarnos de nuevo en la senda de la vía camino de San Leonardo. Aquí ya la cosa cambiaba y tocaba tirar de riñón con las primeras rampas que nos llevarían camino de la dehesa de San Leonardo y el campo de golf, zona esta de tremenda belleza. La ruta continuaba con una preciosa subida al finalizar el campo de golf con fuertes rampas, pero buen firme, el cual hizo posible su rodaje. Tras unos tramos de sube-baja tocaba larga bajada hacia las Navas, para más adelante ir a caer la carretera de Vilviestre, justo al refugio que hay en la subida a la Cruz del muerto. Aquí de nuevo tomamos senda para adentrarnos en otra zona de frondoso pinar de albar, por el que el rodar era super placentero, eso aún con los sube-baja por los que discurríamos. En esta zona fue donde Pipe tuvo su primera caída del día. Curva con arena, pérdida de control y al suelo. Una caída sin más y a continuar. El ritmo era muy ameno, y los kilómetros iban cayendo, pero pronto esto iba a cambiar. Comenzábamos las primeras rampas de la subida a Cerro Guijano por pista que con algún que otro descansillo hacía que la lleváramos algo mejor, pero una vez adentrados en el valle de Valdelamadera, el rodar se hacía más y más difícil, a lo cual se unían las últimas rampas con sus regueros los cuales había que ir sorteando calculando la trazada. Aquí fuimos coronando muy desperdigados, y trás la perdida de aire de la rueda trasera de Javi, y viendo lo que nos faltaba, decidimos hacer la parada de avituallamiento, donde las barritas y los geles eran nuestro menú. Aquí se estaba muy bien, pero había que continuar, ya que todavía no habíamos llegado a lo verdaderamente duro y exigente de la ruta. Fuimos cresteando por la linde entre San Leonardo y Vilviestre por duras rampas hasta llegar a como les dije, la gracieta del día. Tremendos toboganes de cortafuegos nos esperaban para sortear como buenamente pudiéramos, y sin pensarlo demasiado nos tiramos a por ellos. En las bajadas se alcanzaban grades velocidades, las cuales casi nada servían para que con la inercia llegáramos al durísimo tramo de subida que seguido nos esperaba. Y así por dos veces. Fueron escasamente dos kilómetros, pero se hicieron eternos. Javi estaba pinchado desde hacía un rato, pero al ser pequeño este, fue aguantando hasta que ya en el alto de Valdematanza ya se hizo la reparación.

 Ya estaba superado lo peor del día, pero eso no quería decir que ya estuviera todo hecho, ya que nos quedaban dos grandes cotas todavía por coronar. Así que sin relajarnos continuamos por una larga bajada hacia la carretera de Vilviestre, en donde Pipe tuvo su segunda voltereta con tirabuzón, de la cual en esta aunque un poco rasguñado, superó sin mayor problema. Una vez reagrupados en la carretera nos dirigimos hacia el camino del Vadillo, donde nos esperaban los primeros rampones que nos llevarían tras una larga subida, esta ya más suave hasta Majada Vieja. En este tramo es donde Pipe culminó ya su serie de caídas del día con otra demostración de como caerse sin hacerse nada. No se crean que Pipe fue el único que topó con sus huesos en el suelo, ya que hoy también puntuaron en esta clasificación Javi, que casi dio tiempo a verle caer cuando ya estaba sobre su bici, y Vicente, el cual se le hizo tan dura una rampa, que volcó directamente sin poder ni siquiera echar pie a  tierra. Todas estos percances los narramos ya que el buen humor que reina en el grupo hace que lo llevemos mucho mejor.
Volviendo a la ruta continuamos por el camino del Tormillo desde donde hicimos una de las bajadas más bonitas del día, para ir a caer de nuevo al camino del Vadillo. Reagrupamiento tras el descenso y de nuevo a subir hasta la carretera de Canicosa para que tras un rápido descenso por la Cueva del Paseo, iniciamos una de las rampas más duras, sino fue la más hacia el cortafuegos de Barbojo.

Aquí el coronar sin bajarse era el reto a conseguir, ya con su última rampa de casi el 20% era todo un desafío. Una vez ya en Barbojo, en la mente sólo se nos pasaba el porrón de cerveza bien fresquita, así que sin demoro nos tiramos por una bonita bajada por senda hacia Sotoyoso. Continuamos ya dirección a casa, pero parecía que las piernas querían guerra y en el tramo entre el paso de la solana y la estación, fue donde se produjeron los ataques y demarrajes del día, donde Nacho se llevó el gato al agua. 
Tras una dura ruta como la de hoy, la cervecita en el Maño era nuestro premio a tamaño esfuerzo...

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