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Ruta 28 de Diciembre. ¡Barro por pinares...!!!

publicado a la‎(s)‎ 30 dic. 2013 11:43 por Jesús Palomar Lucas   [ actualizado el 30 dic. 2013 11:47 ]
Después de un otoño e invierno más bien secos, en dos días ha caído en Navaleno casi tanta agua diría yo como en todo el mes de Noviembre.
Por la noche se oía llover y llover de lo lindo. Según las previsiones daba que pararía para la mañana, pero había que verlo.
Toca el despertador, joder yo me quedaría otro rato más, pero estoy seguro que luego me arrepentiría muchísimo. Además que era mi vuelta a las andanzas con este grupo con el que tantos buenos ratos he pasado después de un parón obligado por la caída que tuve a mediados de Noviembre. Estoy completamente recuperado pero en un estado de forma muy bajo, así que ya se lo que me toca para ir con estos máquinas que cada día andan más los cabronazos...
Mi cabeza había perdido la rutina de los preparativos antes de la ruta. Salí de casa sobre menos cinco, llego a la plaza y me doy cuenta que no llevo las gafas, así que me vuelvo. Llego con las gafas y ya estaban Plablo, Vicente, Cabrerizo, Goyo, Oscar y yo. Faltaba nuestro indestructible Pipe que para que falte a una ruta ha tenido que haber un terremoto al menos, pero no tardó a llegar. Como decía Goyo, ¡bueno vamos que ya estamos los de siempre...! y razón tenía.
Hoy el comienzo de ruta no fue como estos últimos días que teníamos subida casi nada más empezar, sino que por sendas llegamos hasta el campo de fútbol y aquí por senda hasta los depósitos del agua, pero antes sorteando el repechón que justo hay antes de estos que aunque corto es muy pronunciado.

Continuamos dirección La Estación de tren y ya por pista hasta Sotoyoso. Aquí tocaba apretarse los machos ya que esta subida tiene lo suyo, y en el día de hoy bastante más, ya que los excesos de estos días de Navidad y S.Esteban iban a pasar factura fijo. Y así fue, pronto se oían las toses profundas y esperjes salir por nuestra boca, unido a un continuo jadeo que marcaba la respiración. Cada uno la fuimos haciendo a nuestro ritmo. Yo cuando llegué creía que me daba algo, pero eso sí el cuerpo estaba ya calentito para hacer lo que tocara. 
Pero la subida todavía no había terminado. Quedaban unos 200 metros de duro cortafuegos hasta el mojón de límite de municipio. Cada uno fue haciéndolo por donde mejor pensó que estaría el terreno. A diferencia de otras veces que siempre está suelto por el centro, esta vez era por donde mejor se podía subir. El Cabra se empeñó que había que subir por la pinocha y esta vez la intuición le falló... Vicente que anda sobrao de fuerzas empezó la subida y tubo que echar pie a tierra, y cogió y se dio media vuelta hasta lo llano para volver a hacerla completa. Eso se llama el estar fuerte como el vinagre....!!!
Una vez coronado seguimos para bajar hasta el pilón del camino del Vadillo por esa pedazo de senda que quita el sentido. Aquí había que tener todos los sentidos alerta por las ramas y raices, pero tocaba disfrutar y de lo lindo. Todos al llegar abajo decíamos lo mismo. Joder que guapo!!!
Seguimos la ruta por terreno suave y en ligera bajada por el valle del Vadillo hasta justo antes de salir a la carretera donde giramos a la izquierda, y para que no se nos olvidara lo que es esto de subir y subir, comenzamos esa pedazo cuesta que parece que no se acaba nunca por el camino del Tormillo. Poco a poco vamos llegando al punto donde nos reagrupábamos. 
Las caras eran de sufrimiento... por lo menos la mía, pero a la vez me reía.
Tocaba reponer fuerzas, y hoy si que acabé con todo lo que tenía en mi mochila. El gel y la barrita no llegaron vivos a casa, y menos mal que los tenía, porque sino no se yo...
El siguiente tramo que nos esperaba por el camino del Tormillo era relativamente llano, pero la sorpresa fue cuando nos lo encontramos debido a las lluvias de los días anteriores completamente encharcado y embarrado. El rodar se hacía durísimo y había que ir buscando la mejor trazada que en pocas ocasiones era cómoda.
Por fin llegamos al cruce donde bajaríamos de nuevo al camino del Vadillo. Aquí tocaba de nuevo disfrutar con esa pedazo de bajada con varias curvas de herradura y piedra suelta pero sin excesivo peligro, así que la velocidad estaba ahí.


Cuando llegamos abajo más de uno se pensaban que la cuesta hasta la carretera sería la última del día, pero no... Una vez superada esta y desviándonos por el paso del Mario hacia la pista del Presón nos tocaba hacer esa durisima ascensión a Cabeza Milanos. Esta ya si que nos terminó de joder a todos, pero el llegar arriba y poder divisar desde el alto un completo arcoiris que apenas duró un minuto y medio y que justo nos dio tiempo a inmortalizarlo, cubría con creces el gran esfuerzo que habíamos hecho en la subida.
Ya estaba chupada la ruta y ahora tocaba disfrute continuo con bajada hasta la curva del río Vadillo y por el paso de los Corrales hasta la senda del Cabra donde terminamos de la mejor manera posible esta pedazo de ruta.
Y como las buenas costumbres no se pueden perder, pues caldo y torreznos en el Maño.

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