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Ruta 28 de julio. Dientes largos y el Cañón como siempre

publicado a la‎(s)‎ 28 jul. 2012 11:08 por Nacho Doral   [ actualizado el 5 ago. 2012 8:42 ]

Tras la tormena llegó la calma y.. qué calma. Las noches del jueves y viernes dieron un repertorio de rayos, centellas y agüita vespertina que nos dejó el monte en perfectas condiciones. La falta del líder (baja por boda... ajena) no nos amilanó en una mañana de escándalo presentándonos trece globeretes. Bajábamos al Cañón por el recorrido de la I Quedada NavalenoBTT, todo un veterano en nuestras filas y de muy grato recuerdo. Nos despedimos de Jesús, con los dientes que le llegaban al suelo y camino a Navalcubillo sin más tardanza. Sorpresa de todos fue la larga cabellera de Javi que ¡oh, cielos iba melena al viento!, y ¿el casco? olvidado en casa. Suerte que se enmendó el error más adelante.
Circulaba todo por el cauce normal y disfrutando de la mañana de sol y humedad (y mucha) que nos hacía sudar desde las primeras pedaladas. En la subida a Navalcastellanos la primera parada. La cadena nueva de José Antonio nos daba un susto. Ris-ras y otra vez en la montura. Hoy el guía (el que suscribe) tenía un momento de lucidez y en la llegada a Casarejos orientó alegremente al grupo a los pastos... media vuelta. Tras ser animado por Carlos "No, sigue, que por ahí se puede", la respuesta fue "ya, pero me doy la vuelta". No hubo más deslices hasta el final.
Desde Casarejos se desvió Javi y a partir de ahí nos acompañaron él y su casco.
Todos los pasos por el Barranco de Valderrueda me sorprenden porque nunca hay nada que sea igual a la anterior. Siempre hay algún detalle en sus farallones que sorprenden y encandilan. Tras encuestar a las nuevas incorporaciones al grupo, Alfonso, nuestro nuevo amigo de Alcubilla de Avellaneda, reconoce que no esperaba este sorprendente acceso al Cañón. Sin mayores problemas nos reagrupamos en la desembocadura del Cañón del río Lobos y ¡¡sorpresa!!, sin noticias del río, que en estas épocas se adentra en las oquedades subterráneas esperando tiempos mejores para subir a la superficie. Este estado hace que todos los pasos pierdan aquella emoción de "a ver si este aterriza en el agua" o "si hay piedras, qué hago yo pasando por el agua" y nos permite de la bajada a la ermita fulgurante. Fotos, autógrafos, barritas, cachondeo vario y otra vez para arriba, camino del puente de los Siete Ojos.
Tras varios pasos del cauce del río y en la única escalera en muchos kilómetros nos esperaba la siguiente avería, ahora a Iñigo. Nunca ví un separador de pastillas de freno dar tanta lata. Llegados aquí Jose Antonio, con la hora pegada al culo tiene que tomar la decisión de abandonarnos. Reparado el percance, la subida hasta el puente de los Siete Ojos se hace sin dificultad, disfrutando de otra vereda deliciosa.
Parada en boxes para reponer fuerzas en el parking del puente y otra vez camino de San Cristóbal. Subida y bajada (como no podía ser de otra forma) sin problemas y a la llegada a la carretera coincidimos con Jose que llega con su Tarmac de carretera nueva. Alegría y una prueba en otra parada, como si nos diese miedo el repechón que nos esperaba. Despedidas y seguimos camino.
Ya en la entrada a San Leonardo, de nuevo, parada por avería. Vicente y su tubeless no son rivales suficientes para mi kit de mechas y reparamos la avería. Nota para todos, el líquido del tubeless no vale para siempre y en dos o tres meses pierde propiedades, todos, los caseros y los de tienda.
Encarando la vía del ferrocarril, de nuevo, pinchazo. Reparación al estilo F1 y otra vez en ruta. A la llegada a la Cruz de Piedra se decide continuar por Navalcubillo y enseñar algo del recorrido de la Carrera del día 11 de agosto. Sudores y risas y al porrón, que de eso se trataba.
Si estás leyendo esto y no has montado aún con nosotros, ¿a qué esperas? Anímate, hoy no nos hemos comido a nadie.
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