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Ruta 29 de Enero. (A Hontoria y con nieve)

publicado a la‎(s)‎ 30 ene. 2012 9:57 por Jesús Palomar Lucas
Preciosa la ruta de hoy. Yo no las tenía todas conmigo a la hora de levantarme viendo como estaba el tiempo. Había nieve, unos dos centímetros, pero la duda estaba si debajo estaba helado, y después de la experiencia del año pasado un día de nieve, en el que aquí el menda se pegó dos guarrazos buenos. Yo tenía serias dudas. Pipe me llama, "¿Que hacemos?", pues no se, vamos a la plaza y entre todos decidimos. Estaba claro, en cuanto uno sale de casa ya... Comienzan a llegar los seis que nos animamos hoy, y ya se sabe, con que uno diga que vamos, pues nada, al ataque...
Comenzamos el recorrido por Navalcubillo, por donde la nieve cubría todos los caminos y todavía no estábamos familiarizados en como iba a estar el terreno, así que con mucha precaución nos presentamos en el Chorrón, donde ya nos empezamos a soltar al más, viendo que debajo de la pequeña capa de nieve no hay hielo, que es lo que más asusta. En la Cruz de Piedra nos metemos por la senda de la vía, que nos llevaría hasta San Leonardo, en donde tomamos ya dirección a Hontoria por el camino Quiñones. Aquí ya pegaba el aire por todos los lados, y el rodar se hacía más duro. A esto uniendo el ritmo que Goyo y Jesús impusieron en el grupo, junto con el último repecho que este camino tenía antes de desviarnos hacia Hontoria, hizo que el grupo de seis se convirtiera en tres grupos de dos. Aquí ya se nos pasó el frío totalmente..
Continuamos por tramos de nuevos caminos para nosotros, en que la variedad entre enebros y pinos pudios, nos van adornando el camino, para dar con una corta pero preciosa bajada en forma de embudo y pequeña trialera que nos llevaría ya casi a Hontoria. Aquí ya el terreno cambia totalmente, pasando de zona de monte a terreno de cultivos, en el que circular por sus caminos por esa tierra arcillosa, se hacía tremendamente duro, llevando todos las ruedas de barro que parecíamos tractores. Poco antes del pueblo, cruzamos la N-234 donde nos encontramos con un duro repecho de casi un kilómetro donde pegaba un fuerte aire de costado, y donde el lo alto de la loma fuimos cresteando hasta desviarnos por una preciosa bajada que nos llevaría de nuevo casi a la carretera. Aquí fue donde nos desviamos para tomar una senda, para mi preciosa en la que fuimos bordeando una vieja valla de alambre y luego de piedra cubierta totalmente de musgo. Un tramo guapísimo por el que pasamos rodeando la Tinada de San Juan, para llegar hasta el puente de Hierro, donde ya tomamos dirección al monte de San Leonardo. Aquí nos encontramos con un corto repechón que nos introdujo en el pinar, donde tras un ligero descansillo y despiste entre dos caminos, comenzamos una dura subida por camino-senda de monte hasta llegar a Las Cerradas. Un poco antes paramos en un claro de monte aprovechando el sol que daba, y tomamos el avituallamiento de cada día.
Ahora ya si que andábamos por caminos conocidos, y nos situábamos mejor. Llegamos al refugio que hay en la carretera de Vilviestre antes de la Cruz del muerto, y nos metimos por una senda que nos llevaría por un alto pinar de albar hasta Marta Boñigal. Todo este tramo estaba cubierto por una ligera capa de nieve, que nos enseñaba un precioso paisaje por el que íbamos grabando nuestras roderas en la nieve.
El frío no cesaba, y cada vez se iba llevando peor, ya que el ritmo era bastante alegre por estos últimos tramos en los que el terreno era mucho más rodador. Las ganas por llegar al pueblo y entrar en calor están en todas nuestras cabezas. Pero casi sin darnos ni cuenta nos presentamos en el Puente se mató José, donde giramos hacia la estación, y sin llegar a esta nos desviamos para atajar por el campamento de la Mata, cruzando el arroyo con sus frías aguas. Parecía que todavía quedaban algo de fuerzas e hicimos la subida al Majadil por la senda, que es mucho más duro que por la carretera. Tomamos la senda del campo de fútbol que nos llevaría al cementerio, donde ya dimos por concluida la ruta de este finde.
Personalmente hoy fue el día de todo este invierno que con más ganas y mejor me han sentado el caldito y los torreznos en el Maño.
En definitiva, que lo nuestro es para mirárnoslo, o una enfermedad por las dos ruedas o llamarlo como queráis, pero salir en días como hoy con este frío y estas condiciones hace que este deporte te enganche más aún si cabe.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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