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Ruta 2 de Junio. ¡Como chiquillos con GPS nuevos!

publicado a la‎(s)‎ 10 jun. 2013 11:42 por pipe@navalenobtt.com

Precioso día el que amanecía, ni frío ni calor, o sea,  cero grados, je je es broma. Hoy era un día en el que a priori no esperábamos mucha concurrencia en la plaza, pero no fue así, grata sorpresa el llegar a la plaza y ver que éramos 6 el número de participantes en la salida de hoy, y encima se estrenaba Pablo, el sobrino de Goyo, el cual se portó como un campeón y si sigue así dentro de unas cuantas salidas nos da para el pelo a todos. También tuvimos visita desde Barcelona y Pamplona, nuestros amigos Rafa y José, que disfrutan como enanos cada vez que vienen. El resto del equipo lo componíamos Lucas, Goyo y yo.

Bueno al tema, hoy nuestro guía oficial, el Palo,  no venía,  pues acudía junto con Carlos a la ruta de Comarca de Pinares, de la cual creo que han venido encantados, así que se hacía cargo de dirigirnos nuestro guía suplente, el Goyo, con nuestro nuevo GPS que va de maravilla, un diez al guía que no falló ni una.

Comenzamos subiendo a la tenada Matarrulla, que así de primeras cuesta un poco, luego bajamos a la 109 y haciendo un tramito por carretera llegamos al río vadillo, otra vez por pista nos dirigimos hacia la Jarota, que cuesta mucho menos bajarla que subirla, y hoy tocaba bajarla.

Pues casi sin darnos cuenta ya estamos en la pista de Castroverde  y se nos viene encima el primer gran puerto del día, la subida a la Cruz del Muerto, ya por aquí nuestro joven acompañante Pablo, se empezó a quitar ropa, ya le dijimos los veteranos que no se fiara, que  la temperatura no era muy alta y bajando se enfría uno, ¡ay, la juventud!.

Una vez coronado nuestro puertecito bajamos hasta el refugio de Castroverde, en plan ciclista de carretera, todos en posición aerodinámica y sin pedalear, asía da gusto. Ya en el refugio nos dirigimos hacia el barranco del Zurdo, para comenzar nuestro segundo gran puerto, la subida hasta el Pico Marica, por cierto, la pista estaba bastante destrozada debido a la lluvia. Una vez coronamos, comenzamos a bajar por una pista que ya conocíamos de este invierno, y aunque está mejor ahora que entonces, las pasamos canutas para bajar por ella, había muchas ramas y unas roderas de tractor impresionantes, pero no hay nada que se nos resista y pudimos llegar hasta la pista que sube a la torreta de la Araña, ya muy cerca de Canicosa. Aquí fue donde paramos a hacer nuestro avituallamiento, junto a un pilón que usan para cargar las motobombas de los incendios, no hay como ir de ruta con el jefe de los forestales para enterarse de estas cosas. Aquí le comenté a Rafa que paramos en el mismo sitio en invierno, pero cuando aquello estaba nevado, incluso le pude enseñar una foto que llevaba en el móvil, Rafa flipaba.

Reanudamos la marcha bajando hasta la carretera de Canicosa  y de ahí subimos hasta Cueva del Gañon, por cierto aquí vimos marcas de la carrera de Btt a la que habían ido nuestros amigos Palo y Carlos, y como no hay subida sin bajada, nos embalamos hacia abajo hasta la pista del Vadillo, y aquí íbamos a comenzar la gran subida del día, una pista que hemos hecho unas cuantas veces de bajada pero nunca de subida, ya bajando se te hace larga por lo mal que está el suelo, entre ramas y roderas se hace impracticable, pues subiendo no os quiero ni contar, más de kilómetro y medio sorteando obstáculos y con unas pendientes bastante duras, al llegar arriba me preguntó Lucas que pendiente máxima había, y yo le contesté que como para ir mirando estaba la subida, fue muy dura pero impresionantemente chula.

Pues ya estábamos muy cerquita de casa, tras una subidita y una  bajadita por el cortafuegos,  nos encaramos hacía la junta de los tres valles, Goyo y yo advertimos al personal que la bajada era rápida pero peligrosa, yo siempre he tenido algún susto bajando, hay unas piñas enormes que cuando las pillas te desestabilizan completamente y mucha pinocha que es super resbaladiza, y si no, preguntárselo a Rafa, que en una curva se fue al suelo, aunque como el bien decía, cayó sobre una superficie acolchada.

Una vez completado el descenso, nos dirigimos hasta la estación de Navaleno, la subidita del majadil, un poquito de sendas hasta el cementerio y ya cuesta abajo hasta el Maño,  hoy era prontito y pudimos disfrutar de los torreznos y unas cañitas.

Y como no, como buen capitalino, nuestro amigo Rafa no pudo resistirse a hacerle unas fotos a los torreznos, ya sabéis, para presumir en Barcelona.

Palomar había descrito la ruta como que había mucha pista, así que nuestro amigo Fran de Pamplona venía algo desmotivado, pero he de decir que en el bar me comentó que le había encantado y que no hubo tanta pista, yo soy de la misma opinión, pero parece ser que para nuestro amigo Palomar cualquier cosa de más de medio metro de ancho, es una pista.

Muchas gracias Palo por perder todas las semanas un ratito de tu tiempo para que los que salimos el domingo  disfrutemos de cojones.

Y por último darle ánimos a nuestro amigo Humberto y a su familia, deseamos de todo corazón que pase esto cuanto antes.








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