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Ruta 4 de Marzo. Caladitos como pollos

publicado a la‎(s)‎ 5 mar. 2012 8:04 por Jesús Palomar Lucas
Estaba a punto de levantarme cuando sonó el teléfono, era el Cabrerizo preguntándome ¿salimos?, yo le contesto ¿por qué? me dice que está lloviendo en condiciones, cosa que para nada me esperaba puesto que la previsión no daba lluvia, así que le digo que hay que ir a la plaza y allí ya veremos, sabía que el jefe Lucas no fallaría.
Una vez en la plaza, el primero que aparece es el Humberto, seguido del jefe Lucas y por último el Cabrerizo, la verdad es que  con la que estaba cayendo parecíamos algo. 
Pues nada, esperamos hasta las 10:10 por si venía alguien más y en marcha, hoy nos guiaba José Antonio con su PDA, rodamos sin problemas hasta que entramos en el monte de San Leonardo, pues la ruta era conocida, en cuanto empezamos a tirar de GPS,  problemas, con la lluvia empezó a fallar el sistema y no se veía bien la pantalla, tampoco estaba la mañana para sacar el teléfono a la intemperie, así que en cada cruce había que parar para ver por donde tiramos.
Según nos comentó el Palo, tendríamos que pasar por una zona de empujabike, y así fue, una vez superada montamos nuestras bicis y llegamos hasta el cortafuegos o calle de San Leonardo, menudos toboganes nos esperaban, el terreno estaba muy suelto con lo que tuvimos que hacer algún empujabike más, creo recordar que el Humberto pegó con sus huesos en el suelo tres veces por los menos, al patinarle la rueda de atrás y no poder soltar los pedales. 


Al llegar al punto más alto del cortafuegos decidimos parar a almorzar, algo rápido pues no estaba el día para enfriarse, todos teníamos guantes de repuesto menos el Humberto, el cual bromeaba escurriéndolos, parecía una balleta después de fregar.
Así que nos pusimos de nuevo en marcha, la bajada fue rápida y quizás el momento  más frío del día. Había zonas en que el terreno estaba muy mal, pasamos por charcos en los que el agua superaba la mitad de nuestras ruedas, incluso en algún punto quedaba nieve, con este panorama, una vez que dejamos el cortafuegos y llegamos a una pista, decidimos buscar la ruta más corta hacia Navaleno, para empeorarlo más, el GPS dejó de funcionar, menos mal que Lucas sabía donde estábamos, así que empezamos a rodar hacia donde nos indicó Lucas, pues el Cabrerizo y Humberto apostaban por ir en dirección contraria, al poco vimos a un tío corriendo, con lo que supusimos que no andaríamos lejos del San Leonardo, así fue, enseguida llegamos a terrenos conocidos y ya enfilamos hacia el puente que se mató José, en donde decidimos ir por la estación y subir el Majadil, Humberto venía muy tocado, Lucas como siempre solidario se quedó con él, y como no, el Cabrerizo me dice que hay que puntuar en el puerto así que le reté para conseguir lo que ya tenía, la medalla de plata.
Y por fin el momento más deseado del día, el caldito, eso sí, bajo las atónitas miradas de todos los que estaban en el bar, Jorge nos decía que según saliéramos del bar nos fuéramos al psiquiatra, había que vernos.

Texto cedido por Felipe Rocillo (Pipe)
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